La naturaleza de la natación es desde nuestros ancestros y esto se puede comprobar mediante el estudio de las civilizaciones más antiguas. Dominar la disciplina de la natación y del agua, es parte de la adaptación del ser humano desde que los primeros homínidos se convirtieran en bípedos y conquistaran la superficie de la tierra.

Desde la época de los egipcios, el deporte de la natación, se había convertido en uno de los elementos más importantes dentro de la educación pública, así también como la adquisición de conocimientos sobre todos los beneficios terapéuticos que el agua otorgaba, lo que quedó demostrado en determinados jeroglíficos que son aprox. del 2500 a.C. En los imperios de Grecia y Roma, se practicaba la natación como parte de la educación y formación militar, además, el hecho de saber nadar, otorgaba cierto estatus social. Se llamaba analfabeto o inculto a los que no sabían leer ni escribir. Asimismo, el saber nadar en la educación militar, no solo era parte de la antigua Roma y Grecia, sino que hasta el día de hoy se aplica estos conocimientos en dicha educación militar, es de cultura general, que para la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron y aplicaron diferentes técnicas en la formación de esta disciplina para las tropas que participarían en la misma.

Existen antecedentes con una probabilidad relativamente alta para afirmar que los japoneses fueron los primeros en celebrar las primeras pruebas anuales en la disciplina de natación, con un fin de competición, más o menos cuando Sugiu se encontraba como emperador en el año 38 a.C..  

También, se dice que los fenicios, fueron grandes navegantes además de comerciantes, donde conformaban grandes equipos de nadadores, para llevar a cabo sus viajes de misión, entre los más concurridos, el caso de barcos en naufragios, con el objetivo de salvar mercaderías y personas, también cumplían con la función de liberar obstáculos de los ingresos de los puertos para que los barcos pudieran entrar a estos. Los etruscos, egipcios, romanos y griegos, también han dejado algunas pruebas del significado del agua para ellos, ya que construyeron piscinas artificiales. Sin embargo, en la Edad Media, el auge de la natación tuvo una caída principalmente en Europa, porque las enfermedades epidémicas eran relacionadas con el ingreso al agua. Pero esta situación nuevamente volvió a cambiar en el siglo XIX, y desde entonces la natación es una de las mejores actividades físicas, además de ser un método de supervivencia y una terapia.

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